Wuhan encaja en una escapada de tres días desde Pekín. La ciudad es grande, pero sus principales visitas permiten trazar un recorrido razonable: torres antiguas y cruces del río en Wuchang, desayunos y bocados por Hubu y Tanhualin, un gran museo, un campus histórico y las orillas del Lago del Este. Los trenes nocturnos desde Pekín permiten dormir durante el trayecto. Antes de reservar, comprueba los horarios y la disponibilidad de literas, y ten en cuenta el tiempo entre la llegada y la entrada al hotel.
Primero, el desayuno: guozao
Si llegas temprano, deja las maletas en el hotel o en la consigna de la estación y sal a desayunar. En Wuhan, el desayuno se llama guozao. Empieza con los fideos secos calientes: pasta de sésamo, cebolleta, encurtidos y un poco de chile, todo bien mezclado antes del primer bocado. Una tienda de barrio con clientes locales y mucho movimiento suele ser una buena elección. Quizá comas de pie o compartas una mesa llena; al terminar, vuelves a la calle.
La siguiente parada es la Torre de la Grulla Amarilla. Su fama debe mucho al poema de Cui Hao sobre el inmortal que se marcha y deja la torre vacía; Li Bai y otros escritores añadieron después sus propios versos. Se alza sobre el Yangtsé y figura entre las tres grandes torres de Jiangnan. La forma de acceso puede cambiar, así que consulta el canal oficial de entradas antes de ir.
Desde la torre se llega caminando al puente del río Yangtsé en unos quince minutos. Fue el primero construido después de 1949 que permitió cruzar el Yangtsé tanto por carretera como por ferrocarril. Desde la parte superior se aprecia la anchura del río y la fuerza de la corriente. No hace falta recorrerlo entero: camina un tramo y vuelve en autobús o metro si aprieta el calor.
Puedes resolver la comida picando por Tanhualin, una calle de 1,2 kilómetros con decenas de edificios de alrededor de un siglo de antigüedad. Cafés, pequeñas tiendas y rincones para fotografiar conviven con una antigua oficina de correos, iglesias, antiguas residencias y edificios institucionales. Algunos lugares tienen sus propias normas de entrada; fíjate en los avisos de la puerta.
Hubu es la siguiente parada para seguir probando cosas. Los fideos secos calientes con ternera de Cai Linji son una opción conocida. En los puestos también encontrarás dumplings con caldo, doupi y rana toro a la parrilla. Las raciones permiten probar varias cosas; busca puestos con rotación de clientes y presta atención a la higiene.
Al caer la tarde, Chuhe Hanjie muestra otra cara de la ciudad. Los edificios comerciales modernos se mezclan con referencias a la época republicana y fachadas de inspiración europea. Es un lugar para pasear sin objetivos concretos. Ten presente que es una gran zona comercial muy concurrida.
Museo, universidad y lago
Empieza el día siguiente en el Museo Provincial de Hubei, uno de los grandes museos nacionales de China, con una importante colección de la cultura Chu y de la región. Entre las piezas más conocidas están la espada de Goujian, las campanas del marqués Yi de Zeng, un fósil de cráneo de Yunxian y un jarrón meiping de porcelana azul y blanca de la dinastía Yuan con el motivo de los Cuatro Amores. Reserva varias horas para la visita y, si el sistema lo exige, solicita una franja de entrada con antelación.
Desde allí puedes ir en bicicleta compartida o en metro a la Universidad de Wuhan. El campus se extiende por la colina Luojia y es conocido por sus edificios de principios del siglo XX, las antiguas residencias estudiantiles y la avenida de los cerezos. El acceso de visitantes puede restringirse, sobre todo durante la floración y los actos universitarios. Comprueba las normas antes de entrar. Incluso un paseo corto por las zonas públicas de los bordes permite ver la mezcla de estilos arquitectónicos chinos y occidentales.
Termina en el Lago del Este, la gran zona paisajística situada al este del campus. Tiene cuatro áreas de distinto carácter: Tingtao para pasear junto al agua, Moshan para las flores de temporada, Luoyan para observar aves y Chuidi para los senderos de las colinas. Intentar ver las cuatro en una tarde no tiene mucho sentido. Elige una o dos, deja tiempo para la orilla y vuelve a la estación o al hotel sin prisas.
Decisiones prácticas para una estancia corta
Busca alojamiento cerca de una línea de metro o en Wuchang, donde se concentran varias de las visitas principales. Hay muchas cadenas económicas, pero el estado de la habitación y las conexiones importan más que el nombre. Reserva directamente o mediante una plataforma fiable y, si viajas con pasaporte extranjero, confirma que el establecimiento puede alojarte.
El metro facilita los desplazamientos largos dentro de la ciudad. Los autobuses cubren otros trayectos, y las bicicletas compartidas resultan útiles cerca del lago y de la universidad. Para un itinerario de tres días por las visitas centrales no hace falta coche. Deja margen para el calor, la lluvia y la humedad del río, especialmente en verano.
Antes de viajar, confirma el horario de trenes y las literas disponibles, la posible reserva del museo, las normas de visita de la universidad y las entradas de la Torre de la Grulla Amarilla. Algunos lugares cierran determinados días o limitan el acceso en periodos de mucha afluencia. Mantén pocas reservas fijas: así habrá tiempo para desayunar despacio, pasear junto al río y pedir otro cuenco de fideos.
Cómo se elaboró esta guía
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